Ya antes de eso había pensado hacer una visita a USA, pero desde que escuché los primeros rumores que afirmaban que Dani, el becario de Washington, iba a casarse con una chica que había conocido durante este año, me decidí a conocer la situación más a fondo. Mathi se animó también a venir, aún no entiendo cómo logró aguantarme tanto tiempo…
Justo el día de nuestra salida cruzaba Rep. Dominicana una tormenta tropical, pero eso no nos desanimó: salimos hacia el aeropuerto con Kelvin, esperando que nuestro vuelo no fuese cancelado. Pero ya en la autopista que lleva al aeropuerto de Las Américas en Santo Domingo se puso a llover de una forma huracanada, como sólo lo he visto hacer en el caribe. De noche cerrada, el viento arrastraba en rachas la lluvia hacia un lado de la carretera, y las olas reventaban contra las rocas de la costa, muy cercana en algunos puntos, levantando muros de agua imponentes.

Llegados al aeropuerto, nos dijeron que el vuelo estaba anulado hasta el día siguiente. Eso nos hacía perder el billete de bus y una noche de hotel en Washington, primero de nuestros destinos, así que Mathi y yo intentamos por todos los medios que nos buscasen una combinación mejor .Hasta le explicamos a la amable señorita que íbamos a una boda y teníamos que estar allí cuanto antes, pero fue imposible.
Pasamos aquella noche de bonche en Boca Chica, cerca del aeropuerto, en la casa de una amiga de Kelvin que súper amable nos acogió.

Por la mañana todo parecía haber pasado, y de nuevo en el aeropuerto pudimos embarcar. Por cierto, mientras esperábamos vimos partir a la presidenta chilena Michelle Bachelet, que se encontraba en Santo Domingo, como muchos otros jefes de estado, asistiendo a la ceremonia de toma de posesión del reelegido presidente dominicano Leonel Fernández.

Durante el viaje tuvimos que rellenar el formulario de entrada en USA, donde aseguras no ser portador de enfermedades contagiosas, ni demente, drogadicto, criminal, narcotraficante, nazi, deportado o secuestrador.

Ya en Nueva York, y después de correr como locos, perdimos el autobús que nos debía llevar esa misma noche hacia Washington. Al final no fue tan grave, lo cambiamos por el siguiente que salía unas dos horas más tarde. Eso nos dio tiempo para pasear y comer algo en un puesto en la calle.

Impresionante la vida que había en las calles de Nueva York pasadas las 12 de la noche. En la zona de Times Square había luces y gente por todas partes, entrando y saliendo de los comercios 24 horas abiertos. Es verdad que es la ciudad que nunca duerme.



Llegada la hora, subimos al autobús con destino a Washington, donde nos esperaba Dani en la estación. Pero eso lo dejo para otro día.

Filed under: Boca Chica, Nueva York, USA | Deja un Comentario »