Mar y montaña

A mediados de abril Pablo, el becario informático de la oficina de Guatemala, me propuso el siguiente plan: viaje a la isla hondureña de Utila, uno de los paraísos mundiales del buceo y lugar de encuentro con el tiburón ballena. Al final Pablo no pudo ir por problemas de salud, pero allí me encontré con sus compañeros de oficina y otros amigos del buceo. Esta es la historia del viaje.

Utila es la más pequeña entre las tres principales islas del archipiélago de las Islas de la Bahía, en la costa norte hondureña. Las otras dos son Roatán y Guanaja, que junto a los islotes de Elena, Morat y Barareta y los Cayos Cochinos suman casi la totalidad de la superficie habitable de este departamento insular. A través suyo se extiende la segunda cadena de arrecife más grande del mundo, el Sistema Arrecifal Mesoamericano, superado sólo por la Gran Barrera Australiana. Es por tanto un lugar único para practicar buceo. Sólo Utila tiene más de 60 puntos de buceo Ventana nuevarepartidos por todo su litoral.

Por si esto no bastase, con un poco de suerte en estas aguas te puedes encontrar con el magnífico tiburón ballena Ventana nueva, el más grande de todos los tiburones, el pez más grande que existe. Contra lo que pueda sugerir esa presentación es un animal totalmente inofensivo, que se alimenta de plancton, pequeños peces y calamares, succionando grandes cantidades de agua con su enorme boca para después filtrarla a través de sus branquias. Puede llegar a alcanzar 18 metros de longitud. Su parte superior es grisácea, repleta de lunares blancos, cuya distribución es única para cada espécimen, su vientre es completamente blanco, y en su cabeza aplanada resaltan la alargada boca y los pequeños ojos, situados en los laterales. Se le puede encontrar cerca de la superficie en aguas cálidas tropicales de todo el mundo.

Desde el Aeropuerto Internacional de La Mesa, en San Pedro Sula, tomé un autobús que me llevaría hasta La Ceiba, y desde allí, ya a la mañana siguiente, el ferry Utila Princess para recorrer los casi 30 km hasta la isla.

Utila Princess

Muelle de Utila

Lo primero que llama la atención al llegar a esta pequeña isla de 11 km de largo por 4 km de ancho en su punto máximo, es la nube de gente, tanto locales como europeos, que te acosan con información y panfletos sobre hoteles, restaurantes, y sobre todo centros de buceo. Lo siguiente es que aún siendo territorio hondureño, la lengua oficial parece ser el inglés, un inglés con un acento extrañísimo del que no entendía ni papa. Aún así por suerte encontré mucha gente que también habla castellano. La posible razón para esto es histórica. Después del desembarco de Cristóbal Colón en Guanaja en su cuarto viaje al Nuevo Mundo, en 1502, los indígenas fueron esclavizados y desalojados, quedando las islas despobladas hasta convertirse más adelante en refugio de pirata y corsarios. Más adelante fueron ocupadas por los británicos hasta que en el siglo XIX fueron reconocidas como pertenecientes a la República de Honduras.

El único pueblo de Utila se compone principalmente de dos calles, una que transcurre paralela a la costa, y otra que cruza la anterior, y que se adentra cierta distancia en la isla. Junto con las casas de los habitantes, destacan hoteles, hostales, restaurantes y escuelas de buceo. La mayoría de las construcciones están hechas de madera y elevadas sobre el nivel del suelo.

Centro de investigaci&oacuten del tiburón ballena

Típica casa en Utila

Captain Morgan's Dive Centre

Allí me encontré con Jaime y Martín, compañeros de oficina de Pablo, y con Chisco, Raquel y Raúl, de su grupo de buceo. A la mañana siguiente hice el primer buceo con ellos, con el objetivo de ver al tiburón ballena. En concreto íbamos Martín, Raquel, Raúl y yo, además claro de muchos otros buzos y el divemaster John. Durante un buen rato estuvo buscando el capitán de la embarcación signos del animal. Se comunicaba por radio con otras barcas, y divisaba en el horizonte, pero sin suerte. Finalmente decidió llevarnos a un lugar llamado Duppy Waters, donde disfrutamos de un buceo extraordinario, bordeando una pared de coral tan profunda que se perdía de vista en el fondo, aún con una visibilidad casi ilimitada, y donde vimos un par de morenas, langostas, meros, y enormes bancos de peces.

Preparativos

Al acabar este primer buceo el capitán del barco nos gritó para que subiesemos cuanto antes, ya que le llegaban noticias por radio de que se había visto un tiburón ballena lejos de donde nos encontrábamos. Partimos en seguida. Todo el resto se sucedió de forma rápida: los preparativos, la separación en dos grupos, las instrucciones para no asustar al animal en caso de encontrarlo… yo no creí que fuésemos a verlo hasta que ya muy cerca distinguimos una nube de pájaros, revoloteando como locos justo encima de una zona del mar donde un banco de peces saltaban y saltaban como intentando huir de algo que les empujaba desde abajo. Era el tiburón ballena. Luego los gritos de John empujándonos a bajar, y en seguida estaba ya en el agua. Con el primer vistazo hacia abajo vi al enorme animal, moviéndose lentamente, sin prisa, con su ancha cabeza y esas manchas redondas y blancas en la parte superior. Me quedé lelo viendo el espectáculo hasta que un inconsciente se tiró de cabeza desde la barca y tocó la cola del gigante. Éste en seguida se sumergió hasta que lo perdimos de vista.

- Debe tener unos 5 metros... - 6 y medio

Era así de grande!

Por suerte pudimos verlo una segunda vez, y ahora acompañado por un marlín. Era posible tener más suerte? No sólo habíamos podido ver al tiburón ballena por dos veces, sino que además habíamos visto un marlín!

Ojo con el pincho!

Todavía hicimos un buceo más esa mañana, en el que vimos dos rayas nadando en grupo.

Nadando juntas, como buenas hermanas

Al día siguiente dejamos la isla, ellos rumbo a Guatemala y yo hacia Copán para ver las ruinas mayas. Martín y Jaime me acercaron en coche hasta San Pedro Sula, donde nuestros caminos se separaban.

Dejamos Utila

Desde allí subí a un autobús camino de lo que pensaba sería la ciudad de Copán Ruinas y luego se demostró que era La Entrada, otra ciudad al principio del departamento. Por fin al día siguiente llegué a las ruinas, donde para hacer más económicas las explicaciones del guía nos juntamos el mexicano Carlos, el argentino Diego y yo.

La historia de Diego es digna de contar. Estaba realizando lo que él llamaba el Desafío las Américas Ventana nueva, que consistía en viajar por carretera desde Pacheco en Argentina hasta Detroit en USA en un Ford Falcon. Eso hacen 16.000 kilómetros en 45 días, casi nada. Y por lo que sé lo ha conseguido. Felicidades Diego!

Desafío las Américas - parada en Copán

La Cuenca de Copán está compuesta por cinco áreas fisiográficas, siendo la vega del río o valle el sitio donde se concentran los restos arquitectónicos del asentamiento hispánico maya de Copán. Están situados muy cerca de la frontera política entre Honduras y Guatemala, a escasos 12 km del pueblo de Copán Ruinas.

Resalta la Gran Plaza, una extensa superficie en cuyo centro hay una pirámide, y que tiene diseminados monolitos y altares referentes a 18-Conejo, una de las figuras más importantes de Copán.

Monolito a 18-Conejo

Altar

También importante es el área destinada al juego de pelota, cuyo objetivo era acertar a tocar unas grandes caras de piedra situadas en la parte superior de la estructura.

Zona de juego de pelota

El altar-Q es un bloque de piedra esculpido que representa a los 16 miembros de una dinastía de reyes mayas.

Altar-Q

La Escalera Jeroglífica es una inmensa escalinata compuesta por más de 1250 bloques de piedra esculpida, que ahora mismo se encuentran desordenados, y que narran un tramo de la historia maya.

La Escalera Jeroglífica

Se conoce como Acrópolis al conjunto de formaciones piramidales más significativas por su complejidad arquitectónica, su altura, y las diferentes sobrestructuras que se han ido identificando. Estas se fueron formando porque los reyes mayas construían su templo encima del templo del rey anterior, creyendo así estar más cerca del cielo. De esta forma han quedado uno encima del otro en diferentes niveles.

El edificio más alto es el número 16, en cuyo subsuelo se encuentran los edificios llamados Rosalila y Margarita.

Por desgracia muchos edificios de la Acrópolis, como el 19, 20 y 21 entre otros, fueron destruidos por la presión de las aguas del río Copán en una crecida que hubo hace años.

Vista desde la Acrópolis

Zona de la Acrópolis

Volviendo hacia San Pedro Sula conocí a Eliseo, arqueólogo y conocedor de todos los detallles de Copán, venía de recorrer a pie toda aquella zona. Me recomendó hotel y restaurantes en la ciudad, sitios a visitar en el poco tiempo que me quedaba, y hasta me dio el contacto de Marlon, el taxista que me llevaría al aeropuerto. Gracias a los dos.

6 comentarios

  1. vaya viajazo! con 2 cojones :) me alegro que vieras al bicho ese!

    a seguir disfrutando que queda poco!

  2. El viaje de coña… siesque ya os dije que venir para acá era la leche y no quedarse en Vilnius! :P

    Raul, Chisco y Raquel… no son compañeros de Oficina, aunque Raquel fue icex hace unos años xD… Chisco es Instructor de buceo y Raul empresario. Los que son compañeros: James Timothy y Mártin, pero bueno, me alegra que te lo hayas pasado tan de puta madre… a ver si la próxima vez no me pongo mal xDDD

    Un abrazo !

  3. Ya lo sabía Blete, pero supongo que como estaba escrito no quedaba claro. Arreglado!

    Tiesto, parece que por Lituania también hay playas! El agua está fresquita eh?

  4. Jo qué emosionante lo del tiburón ballena y el marlin ¡tremendo buseador tú eres compañero!. No pares de viajar que yo nos queda un telediario en el Caribe… Besitos

  5. fotos submarinas!!!!!!!!!!!!
    q bien!!!!!!!!!!
    me han encantado! así cuesta menos imaginarte flipando viendo esos bichitos taaan impresionantes!!!
    un besooo

  6. Thanks for the post

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